
Creando una cultura de seguridad operacional en una empresa petrolera
Tras más de 370 días con accidentes cero, una empresa petrolera comenzó a registrar accidentes con lesiones de distinta gravedad. El incumplimiento de normas de seguridad reveló un problema cultural profundo. Diseñamos una intervención coordinada entre tres áreas que redujo los accidentes un 80% en el primer mes.
El Desafío
El punto de quiebre
Las empresas petroleras tienen procedimientos de seguridad muy estrictos para gestionar los riesgos de sus operaciones. En el caso de este mejorador de crudo, algunas de estas normas no estaban siendo acatadas en su totalidad por los operadores de campo, entre ellas las que exigían el uso de equipos de protección personal específicos para la ejecución de diversos trabajos, como guantes de seguridad o cascos en áreas con riesgo de desprendimiento de objetos.
Luego de una serie de incidentes sin lesiones, y tras más de 370 días con accidentes cero, comenzaron a registrarse accidentes con lesiones de distinta gravedad. Lo que inicialmente se percibía como desvíos operativos aislados empezó a evidenciar un problema más profundo en la forma en que se estaba gestionando la seguridad en la operación.
La Solución
La intervención
Para entender qué había cambiado respecto al período anterior, realizamos un estudio cultural centrado en las creencias de los operadores de campo y sus supervisores, y en el análisis del contexto del trabajo, considerando los cambios que habían ocurrido en las condiciones operativas durante ese período.
El diagnóstico mostró que, por uso y costumbre, algunas normas se habían relativizado al no existir consecuencias inmediatas ni correcciones ante su incumplimiento. Abordar esta situación requería una intervención que involucrara a distintas áreas de la compañía, trabajando de manera conjunta y coordinada.
Se trabajó con tres áreas en la implementación del plan de acción:
- Recursos Humanos: diseñamos e implementamos una encuesta para identificar qué aspectos de la vida eran más importantes para los operadores. El 73% señaló a la familia como su principal prioridad. Este dato fue la base de toda la campaña.
- Seguridad, Higiene y Ambiente (SHA): diseñamos capacitaciones disruptivas que ayudaran a comprender las normas y sus consecuencias desde lo cinestésico —"pasando por el cuerpo"— aquello que hasta entonces se había abordado muchas veces, aunque de forma teórica.
- Comunicación interna: se diseñó una campaña basada en la idea fuerza "volver a casa sano y salvo para tu familia", desplegada en distintos formatos, combinando el tono institucional con el humor característico del área de operaciones.
Se capacitó a los supervisores en liderazgo aplicado a la gestión de la seguridad operacional, fortaleciendo la autoresponsabilidad y la capacidad de acción ante eventos inseguros, tanto propios como observados en los equipos a su cargo.
Los Resultados
Los resultados
En el primer mes, los accidentes con lesiones se redujeron en un 80%. En los meses subsiguientes, el área de SHA reportó de manera continua la verificación del uso correcto de equipos de protección personal (cascos, guantes y lentes) por parte de los operadores de campo.
La intervención demostró que el cumplimiento de normas de seguridad no es un problema técnico sino cultural: cuando las personas comprenden el impacto real de sus acciones —en sus vidas y en las de quienes aman— la conducta cambia de forma sostenida.
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